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Naranjeros: Por el banderín 14

Por Jesús Alberto Rubio
jarubio@guaymas.uson.mx

Son demasiadas cosas las que hay que contar en estos preciosos días…pero para empezar, arrancan los play offs de la Mex Pac y mire que Hermosillo deberá pasar sobre Los Mochis, Tomateros eliminar a los Yaquis y los Venados dejar fuera a los Mayos.

El súper gran favorito que busca su 14 título invernal, muestra una estructura muy sólida en todos sus departamentos teniendo de grandes líderes a la ofensiva a Vinicio Castilla y Erubiel Durazo, así como un bullpen de mírame y no me toques como decimos en el argot beisbolero.

La expectativa de acuerdo al pronóstico de antes de inicio de campaña, fue real: Los Naranjeros terminaron siendo líderes en ambas vueltas y ahora de disponen a dar el primer paso hacia el banderín ante los Cañeros.

Tienen todo a su favor: abren en casa, van de gira y si la serie no termina en cinco, tendrán el cierre ante su fanaticada en el “Héctor Espino”.

Además de Castilla y Durazo, Juan Carlos Canizalez, Carlos Alberto Gastélum, Luis Alfonso García, Chris Roberson, Gerónimo Gil, Jesús Cota, José Luis Sandoval e Iván Terrazas, muestran una etiqueta de muy alta calidad campeonil.

Sobre esta temática, el amigo Paco Salazar me envió un correo diciendo: Lo más relevante del trabuco naranja fueron los 16 puntos y el super-liderato, algo díficil de conseguir en el sistema de puntitos en cada vuelta. Aunado al resurgimiento de Erubiel y el gran desempeño de la gran mayoría de los jugadores como Canizales, Gastelum, Gil, Sandoval, Roberson, Terrazas, Luis Alfonso, Elmer, Villarreal, Cota, Lehr, DiFelice, etc. Felicidades a todos y por supuesto a Lorenzo Bundy, coaches directivos y funcionarios. Falta pues, la cereza al pastel.

Por mientras, dentro de unas tres horas y media Elmer Dessens saltará a la loma buscando el primer triunfo de este inicio de play off y a como se le ha visto lanzar, ¡señor!, vámos que se hace tarde.

En los otros frentes…

Culiacán se levantó de la lona y no porque hayan despedido al Paquín Estrada, que eso es otro paquete que sólo lo sabe el Chino Ley. Los Tomateros “calentaron” motores al cierre del rol regular, Rubén Rivera y Karim García cerraron como lo grande que son… y ahí están ante unos Yaquis disminuidos ante la grave pérdida de su mejor lanzador, Joakim Soria, quien al menos les iba a dar dos triunfos en esta serie.

Quién lo iba a decir, ahí en Cd. Obregón. De pronto, Soria opta por pensar en Kansas City y adiós, qué golpe, amigo. Y ahora, a rifársela si el estelar, ¿o no es así mi querido Miguel “Mike Copola” Cervantes?

Por su parte, los Venados Venados la tendrán fácil contra los Mayos buscando el tricampeonato y con ello alcanzar un registro histórico en este circuito. Juan José Pacho, ya sabe usted, se luce en series cortas y sin  necesidad de mucho bateo (Naranjeros), pero si de efectivísimo pitcheo, como ha sido en los últimos años… y si como dicen que este departamento es el que manda en el béisbol,  pues…mucho cuidado.

Por mientras, Puerto Rico espera a los grandes representantes de nuestro béisbol invernal, Venezuela y Dominicana para ser anfitrión en febrero de la gran Serie del Caribe donde nos tocará abrir en la noche inaugural contra los borinqueños.

Y lee reitero: Hermosillo, Culiacán, Mazatlán y Obregón avanzarán a la segunda vuelta y de ellos saldrá el campeón 2006-2007.

Por supuesto que en el terreno de juego pueden escribirse grandes sorpresas; sin embargo no creo que esta vez el pronóstico cambie y de ser así, entonces mejor me voy a vivir a Irak o a Irán, ya sabe por qué.

En el Juego del Recuerdo

Bienvenidos a Hermosillo al gran César Ochoa Valenzuela y Francisco Javier Sánchez “El Zurdo” o “La Liebre”, short y lanzador de aquellos Búhos de la Unison de los setentas.

César radica en el Distrito Federal y es entrenador-preparador físico de béisbol en la Iberoamericana y Francisco vive en Anaheim, usted dirá si se pierde los juegos de los Angels.

Fue apenas este domingo 31 cuando tuvimos el gran reencuentro después de varios años, precisamente durante el 29 Juego del Recuerdo de la Liga Interbarrial Norte que dirige el gran Cristóbal Vargas y quien tuvo como invitado de honor ni más ni menos que a Jesús “Chuy” Bustamante, dígame señor.

En ceremonia previa al partido, hubo reconocimientos a Hermilo “Milo”  Valderrama, Vicente Sequeiros y Francisco Vega González… además de menciones especiales al futbolista “Flaco” Hernández, recientemente entronizado en el Salón de la Fama del Deportista Sonorense y al licenciado Alfonso Romero Huerta, ex gran atleta del alma mater sonorense.

Por ahí también lucieron con su presencia Víctor “El Cadillo” Sáiz, Alberto “Galletas” López, Víctor “Pelón” Valencia,  Mario “El Jefe” Durazo, hijos y nietos,, Albino Arbayo, Carlos Contreras, “El Mejor Ampayer del Mundo”, Arnulfo Lozanilla, tamb ién notable ampayer; Fernando “Nando” y Gerardo Andrade,  Alberto “Gary Gaetty” Gallegos (Ñooo!); Ambrosio “El Caballo” Leyva, Francisco Fraijo… en fin, tantas glorias del béisbol.

¡…Pase el mejor 2007 de su vida!

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Tierra seca

Beatriz Pereyra
(Tomado de la Revista Proceso).-

ETCHOHUAQUILA, SON.- Sobre la carretera que va de Ciudad Obregón a Navojoa hay que fijarse dónde está la Comisaría del ejido Fundición y luego doblar a la derecha. Siguiendo sobre el camino de terracería pronto se ve una nube de polvo; es la que levanta el camión destartalado y viejo que casi se queja al andar.

Viene saliendo de lo que parece un pueblo abandonado en el que el sol cae a plomo pero no calienta, no al menos en el invierno, porque en verano aquello es un horno donde el calor no deja ni respirar.

El paisaje está compuesto principalmente por polvo, entre el que se asoman unas 200 o 250 casitas, todas humildes. Las gallinas caminan despistadas por todos lados. Huele a leña quemada y se mira por doquier el humo blanco de las fogatas caseras; el viento pasea la música y las estrofas de los corridos norteños del sinaloense Chalino Sánchez.

Es el retrato de un día cualquiera en Etchohuaquila, el ejido sonorense que aún no aparece en los mapas del estado pero del que todo México escuchó hace más de 25 años, cuando se supo que ahí nació el pitcher mexicano Fernando El Toro Valenzuela.

Según Juan Galaviz, comisario ejidal de esta comunidad habitada todavía por integrantes de una tribu de mayos, Etchohuaquila es el nombre de una cactácea de esta desértica región. Aquí no hay nomenclaturas en las calles ni números en las casas. Todos son domicilios conocidos, pero uno sobresale: el de la familia Valenzuela Anguamea, que posee la casa más grande y bonita de todas. Está pintada de un rosa que el sol ha vuelto pálido y montada sobre una estructura de piedra volcánica.

Tiene grandes ventanales que, sin embargo, no permiten ver nada hacia adentro; del techo cubierto con tejas rojas sobresale la chimenea y una palmera de fondo que le da el estilo californiano.

No hay cómo llegar a ella, no hay timbre ni campana para llamar a la alejada puerta; la casa está rodeada por una barda hecha de varas sostenidas por cinco hileras de alambre de púas oxidado a prueba de intrusos.

Los habitantes del pueblo no dan muestras de hostilidad, todos saben que esa es la casa de Fernando Valenzuela, aunque muchos lo consideran más una leyenda porque nunca han visto al jugador en persona; siempre amables, los lugareños aconsejan: “Gríteles para que salgan. Seguro ahí están porque casi nunca van a ningún lado”.

Después de un rato de insistir se asoma una mujer de unos 30 años que no se identifica pero informa que no hay nadie, que la familia salió y tal vez vuelva en una semana. ¿Algún número telefónico al cual llamar? “No, aquí no hay teléfono”, responde.

No hay ni un doctor, la clínica más cercana está a kilómetros de distancia y cuando alguien se enferma hay que correr hasta Ciudad Obregón o Navojoa. No hay paradas del camión, los pasajeros suben y bajan en donde pueden. No hay pavimento, ni servicio de recolección de basura; ésta viaja de aquí para allá a capricho del viento, algunas veces alguien la junta para quemarla. No hay policías ni quién vigile nada; por eso de repente alguien se pasa de vivo y aprovecha para meterse a una casa a robar. Pocos tienen coche, aquí el medio de transporte es la bicicleta.

“Fui el último suspiro”

En Etchohuaquila hay poco que hacer. Los hombres salen a trabajar la tierra, las mujeres cuidan la casa y a los hijos, los niños van al kinder, a la primaria o máximo a la secundaria. Después, los pocos que pretendan seguir estudiando se van a Obregón o Navojoa, pero se cuentan con los dedos. Aquí nacen, aquí mueren, y cuando esto pasa hay que cruzar del otro lado de la carretera porque ahí está el cementerio.

En el campo de beisbol, si así se le puede llamar a un terreno erosionado que ni a líneas de cal llega, los jardines están delimitados por llantas usadas que semienterradas forman una barda que apenas rebasa el metro de altura. Para donde uno voltee es pura tierra; eso sí, el montículo resalta con todo y su placa de pitcheo, que no es otra cosa que una tabla de madera reseca y rajada por el sol.

El alumbrado lo componen cuatro reflectores, dos de los cuales no tienen foco, los otros quién sabe si alumbran. Sólo los domingos hay juego. Uno de los 13 equipos de ejidos vecinos acude a competir. Los locales son los Vaqueros de Etchohuaquila.

En la puerta de su casa, don Ignacio Parra, narra que entrenó a Fernando Valenzuela cuando éste tenía unos 15 años y vestía el uniforme gris con franjas rojas de los entonces Piratas de Etchohuaquila. Recuerda cómo se hizo, que era bueno, cómo tiraba; lo vio irse y luego regresar como campeón, hijo pródigo del pueblo a donde llegaba de vez en vez cargado con guantes, pelotas y bats para que sus excompañeros jugaran.

Porque este ejido ni liga ni beisbol organizado tenía por allá de los años sesenta, cuando Fernando Valenzuela era un peblito, un buki (niño), “por eso empecé a jugar hasta los 13 años porque no había donde”, explica El Toro en la entrevista que concedió a la reportera en la ciudad de Mexicali.

El comisario ejidal recuerda que el padre de los chamaquitos Valenzuela los mandaba a trabajar al campo “y los canijos se ponían a jugar beisbol”.

Sus hermanos mayores eran maldosos –dice Fernando–. Siempre lo mandaban a fildear en el jardín derecho “porque por ahí nadie batea”. Piensa que seguramente olfateaban su talento y le cuidaban el brazo. “No me dejaban tirar curvas ni sliders para evitar que me lesionara”, recuerda.

A los ocho años, Fernando recibió su más preciado regalo de Navidad: un guante de beisbol que le obsequió su padrino Adalberto “y que por ahí quedó, de tanto usarlo se terminó, pero fue mi regalo más preciado. Me sirvió porque con él pude hacer lo que más me gustaba que era jugar beisbol”.

–¿Cada cuándo va a Etchohuaquila, cómo está su pueblo? –se le pregunta a Fernando.

–Está igual, los mismos mil habitantes, bueno 999, porque falto yo, bromea.

Pero el chiste no lo es tanto, dice Victoriano Moroyoqui, uno de los 59 ejidatarios del lugar. “Máximo llegamos a mil personas y el 70% han de ser mujeres”. Por eso hasta allá van los varones de otros lugares en busca de esposa.

Una de las mujeres más longevas es la madre de Fernando Valenzuela, quien tiene 94 años y concibió al más pequeño de sus 12 hijos cuando contaba con 48. “Fui el último suspiro”, vuelve a bromear el pelotero, cuyo padre falleció en 1988.

En esta tierra seca, que la lluvia casi nunca moja, floreció el más grande pitcher mexicano, mercancía de exportación que fue a dar al otro lado de la frontera. Nada en Etchohuaquila lleva su nombre, quién sabe por qué.

Jugada contra el tiempo

Fernando El Toro Valenzuela está por cumplir 30 años como pelotero profesional. Ya no se presenta en las Grandes Ligas. Lleva ocho temporadas en la Liga Mexicana del Pacífico. Atrás quedaron los días de ensueño, de la “fernandomanía” y de las bolsas millonarias. Este pitcher nacido en Etchohuaquila, Sonora, aún es una atracción donde se para. Reacio a la fama agradece con modestia el apoyo de los fanáticos. Y como si estuviera en la loma, el más grande beisbolista mexicano de la historia prepara su lanzamiento:

“Estoy tratando de engañar al tiempo”, dice en entrevista con Proceso.

MEXICALI, BC.- Allá va Fernando Valenzuela al centro del diamante con su uniforme rojo y blanco. Unos mil 200 aficionados le aplauden y lo alientan: “¡Vamos, Toro!”

En la primera entrada le anotan una carrera. En las gradas cercanas a la tercera base, que se ubican sobre el dugout de su actual club, los Águilas de Mexicali, se arremolinan los fanáticos, hombres y mujeres todos de más de 40 años; se ponen de pie para animarlo: “¡Ándale, Toro, échale!”, “¡Toro, eres el único!” Otros se acercan para tomarle fotos.

Su equipo le ayuda a la ofensiva con tres anotaciones y se pone adelante en la pizarra. En la tercera entrada le hacen otras dos y aunque Mexicali pudo empatar a tres, en la cuarta un home run del catcher rival, Iker Franco, mueve los cartones: 4-4.

En el quinto episodio le ligan dos hits y le anotan una carrera más. Después de haber sacado un out en el sexto, el manager Enrique Reyes le pide la pelota; la afición –que ya para entonces está compuesta por unas 2 mil 500 personas– se levanta para ovacionarlo. Se alcanza a escuchar: “¡Si lo sacan me voy!” Fernando se levanta la gorra y sonríe un poco, sin detener su marcha hacia el vestidor.

Al final del encuentro la pizarra marca 11 carreras para los visitantes, Yaquis de Ciudad Obregón, y 4 para los locales. Valenzuela acumula su tercera derrota de la campaña. En labor de cinco entradas y un tercio le pegaron 10 hits, aceptó seis carreras y logró cinco ponches.

El hombre que desencadenó la “fernandomanía” en 1981 ha perdido velocidad y sus rectas no rebasan las 82 millas por hora, pero todavía engaña a los rivales con su mortífero tirabuzón; ya no lanza juegos completos. Ha ganado algunos kilos y se cortó el cabello.

Aún se mantiene activo en el roster, alejado de las lesiones y, aunque le cuesta reconocerlo, se encuentra motivado por compartir el terreno con su primogénito, Fernando Valenzuela Burgos, quien jugó su primera temporada en México también con los Águilas de Mexicali. El Toro dice que no le emocionó jugar al lado de su hijo y que lo ve como un compañero más, pero reconoce que el muchacho lo llama “papá” y que cuando le pide consejos se los da con suavidad “para no bajarle el ánimo”.

Longevidad deportiva

Casi 30 años como pelotero profesional son insuficientes para que Valenzuela le diga adiós al beisbol. Desde que en 1997 se despidió de las Grandes Ligas, ha jugado ocho inviernos en la Liga Mexicana del Pacífico, y aún no se cansa de llegar tarde a tarde al estadio, ponerse el uniforme, salir a estirarse y prepararse para abrir un juego.

“Para mí –dice Valenzuela– el beisbol es lo máximo y sigue siendo un pasatiempo muy divertido; me entusiasma jugar este deporte y eso es lo importante, que uno sienta los deseos de hacerlo”.

Nacido hace 46 años en Etchohuaquila, Sonora, Fernando aún se mantiene en buena forma: ha ganado 30 partidos y perdido 18, en cinco temporadas con los Naranjeros de Hermosillo y tres más con los Águilas de Mexicali.

Actualmente, El Toro es el pitcher abridor que más triunfos sumó esta campaña con Mexicali, su actual equipo, con el que en 11 aperturas logró una marca de 6 ganados y 3 perdidos y promedio de 5.43 en efectividad.

Los escenarios han cambiado: ya no se presenta en estadios de las Grandes Ligas con capacidad para 40 o 50 mil espectadores como lo hizo durante 17 temporadas. En la Liga Mexicana del Pacífico al escenario más grande le caben 15 mil personas, pero las estadísticas consignan que en un juego contra los Naranjeros El Toro llenó el Héctor Espino de Hermosillo.

En 2006, según el cálculo del anotador oficial, 13 mil aficionados se apersonaron en la casa de los Águilas cuando Valenzuela abrió contra los Tomateros de Culiacán, y otros 7 mil acudieron a verlo jugar en su penúltima salida en la que lanzó siete entradas en blanco ante los Mayos de Navojoa.

“Cambian los parques, las fechas, las personas, pero el beisbol es el mismo; estuvimos en grandes ligas por algunos años. Sin embargo, esa época ya terminó y seguimos en el beisbol profesional de México. Es lo que yo quería hacer: seguir en el beisbol, no importa en qué nivel”, dice Fernando sentado en la banca de madera del dugout.

Ya no hay miles de personas que visten el jersey azul de los Dodgers con el número 34 y el apellido Valenzuela en la espalda. Ahora, son muchos menos los espectadores que con tal de ver los lanzamientos de El Toro soportan el frío invernal que se abate sobre el noroeste del país. A pocos días de que termine la temporada regular, su equipo se encuentra en el sótano del standing debido a que sólo obtuvo ocho victorias en 26 juegos hasta el 20 de diciembre.

Nuevas generaciones

El receptor Humberto Cota se confiesa fanático de Fernando Valenzuela. Cuenta que tenía unos seis años cuando acompañado de su papá viajaba a Los Ángeles para ver jugar a El Toro de Etchohuaquila, a quien le cachó por primera vez cuando en 2001 fueron compañeros de equipo en los Naranjeros de Hermosillo.

“La primera vez que hice batería con él fue contra Culiacán y Fernando ganó. Agarré mi guante nuevecito, y le dije fírmamelo y dedícamelo. Él no quería. Duré como tres días diciéndole que me lo firmara para ponerlo en mi cuarto de trofeos. Me decía ‘No, vi que tardaste como tres semanas arreglando el guante, echándole aceite’ y le dije, tú fírmamelo porque mira ahorita estoy jugando contigo y nos bañamos juntos, pero yo estaba así de chiquillo cuando iba a Los Ángeles con mi banderita mexicana y mi gorrita azul, con el 34 en el pecho, a verte lanzar. Me emocionaba y mira, ahora estamos juntos. ¿Cuándo iba a imaginarme que yo iba a cacharle a El Toro?”, comenta emocionado el jugador de los Águilas de Mexicali.

El joven catcher, quien en las Ligas Mayores milita con los Piratas de Pittsburgh, dice que ni las cinco temporadas que ha estado en Grandes Ligas y los 10 años que tiene como pelotero profesional le permiten sentirse con el derecho de corregirle o siquiera hacerle un comentario sobre su trabajo a Valenzuela:

“Yo qué le voy a decir. Al principio hasta me intimidaba y él me dijo: ‘si tienes un comentario que hacerme en la loma, dímelo, o si me quieres aconsejar acerca de un bateador’. Y ahora ya hasta maldigo y le digo: ‘Toro dale, ponte perro, ven por el centro’. Es una dicha, una honra, cacharle a este señor”.

–¿Más que compañero, te sientes fanático de Fernando Valenzuela?

–Sí, cómo no. En la última salida que tuvimos aquí tiró siete entradas en blanco contra Navojoa, y yo casi salí a darle un abrazo y un beso. Le dije no te doy un beso porque no soy maricón. Es un hombre que ya no tira duro, pero la experiencia, el colmillo, el control que tiene a mí me sorprende. Cuando ando allá en Estados Unidos los jugadores americanos se sorprenden y me preguntan, ¿oye, qué todavía pitcha Fernando Valenzuela? Es increíble, tira con calidad, eso es definitivo.

“Me divierte seguir lanzando”

Sentado en el dugout de la novena de esta ciudad, en el estadio Nido del Águila, Fernando Valenzuela habla con la reportera. Viste el pantalón del uniforme y una sudadera roja que no lo protege del frío que cala los huesos, aunque apenas son las cuatro de la tarde.

La entrevista se prolonga casi una hora y el pelotero la concede después de haber calentado con el resto de los lanzadores del club. En ningún momento mira de frente; mientras habla voltea hacia su lado derecho y a ratos dirige la mirada al cielo.

–¿Cómo se ve Fernando Valenzuela a sí mismo? ¿Qué evaluación haría del trabajo que sigue haciendo? –se le pregunta.

–Sé que no siempre van a salir bien las cosas, pero hemos tenido más resultados buenos que malos y por eso estamos aquí todavía. No es sólo porque me gusta el juego y me divierte seguir lanzando; ante todo es importante tenerle respeto al público. Esta temporada no ha sido buena para el equipo, pero me ha estado apoyando (con carreras) y uno pone parte de lo que sabe hacer; en lo personal hemos hecho lo posible para obtener triunfos.

–¿Se da cuenta de que la gente sigue pagando por verlo lanzar?

–Mi trabajo está dentro del terreno de juego y nunca me he puesto a pensar en lo que sucede afuera. Sé que a la gente le gusta el buen espectáculo, y para mí este deporte ha sido lo máximo. No sé quién paga o no, pero quien lo hace es porque viene a ver buen beisbol, y yo como jugador trato de dar el máximo para que disfruten. Aprecio que la gente me aplauda y eso es lo mejor que puedo tener, que recuerden todos los momentos de mi carrera y me sigan en el presente.

–¿Cuánto le cuesta mantenerse en buen nivel?

–Cuando pasan los años hay que prepararse más y ésa es la clave para seguir activos. Creo que me ha ayudado mucho el descanso que he tenido durante los veranos, ya que sólo vengo a lanzar en el invierno y la temporada es corta (68 juegos). Antes de hacerlo me preparo, me tengo que esforzar bastante porque las facultades se han ido mermando y tengo que buscar la forma de sacar outs.

Y añade: “Al principio, el brazo me molesta un poco; es normal por el cansancio y la inflamación, pero no es un dolor que no me impide seguir lanzando. En los primeros tres juegos, al principio de la campaña, después de haber lanzado los primeros días lo siento mucho, pero conforme van pasando los partidos disminuyen las molestias”.

–Físicamente está en buenas condiciones, pero supongo que no es todo lo que necesita para seguir activo.

–La fortaleza mental es básica. Cuando se pierde la confianza en uno mismo hay que dejar este juego. Físicamente se puede estar bien, pero si el deportista no está convencido de que puede seguir jugando más vale retirarse. El jugador debe estar consciente de que puede hacer las cosas y eso me ha ayudado, porque creo en lo que tengo.

–Cuando domina a un gran bateador joven y lo hace ver mal, ¿cómo reacciona, qué piensa, qué siente?

–Trato de hacer bien mi trabajo e intento controlar al rival, con plena confianza en mis posibilidades; no se trata de fuerza, sino de mente.

–Cuando le caen a palos y sale temprano del juego, ¿cómo se va?

–Frustrado por no poder ayudar al equipo, pero de inmediato reacciono y veo cuáles fueron mis errores, qué hice y por qué me batearon. Siento respeto por el bateador contrario, porque descifró bien los lanzamientos.

–¿Todavía existe la “fernandomanía”?

–No sé, no lo he notado. Nunca he sabido qué fue o qué es. La gente lo sabe más que yo. Hago mi trabajo y si a la gente le gusta qué bueno que siga esto.

–¿No cree que ya es tiempo de que hable de sí mismo, de lo que ha hecho?

–No. Nunca escucharán que yo diga hice esto o lo otro. Las cosas que sucedieron están ahí: los bonitos momentos de 1980 a 1990 con los Dodgers, y después con otros equipos. Me gusta más cuando la gente habla de un juego del que yo ya ni me acuerdo; en ocasiones me preguntan sobre algún partido en los ochenta y yo digo: “Oh sí”, pero no me acuerdo.

–¿Le ha enseñado sus secretos a algún jugador?

–Si alguien me busca y pregunta, con gusto respondo; pero no me gusta aleccionar al jugador porque no creo que sea correcto.

–¿Algunos jugadores se le han acercado para que comparta con ellos su experiencia?

–Nadie. No ha sucedido hasta el momento. Extraño, ¿no? Había el ofrecimiento para estar como instructor de jugadores, pero creo que eso no es lo mío. Hay que saber cómo trasmitir, cómo enseñar y yo no tengo esa habilidad, por eso no soy coach o instructor.

–¿Le agrada el papel de ídolo?

–No, porque los ídolos son algo diferente; soy un ser humano de carne y hueso como cualquier otra persona. Muy callado, eso sí, y mucha gente me ha criticado, pero ni modo, así es uno. No soy penoso, soy cauteloso, me gusta bromear y vacilar con los compañeros. Es mi forma de ser, reservarme muchas cosas porque mientras menos digas es mejor. Estoy consciente de todo lo que ha sucedido. Este juego es como cualquier otro trabajo.

–Entonces no le gusta destacar porque hay quienes abusan de la imagen pública de las figuras.

–Pues sí, se les utiliza cuando están sobresaliendo. Es un negocio.

–¿Cómo lo tratan sus compañeros? ¿Como a uno más o le guardan cierta admiración?

–Como a una persona normal.

–¿Quiénes son sus fanáticos? ¿La gente ya madura o hay niños que saben lo que hizo usted?

–Son los más mayores, los que vivieron esa etapa; los más jóvenes se acercan a pedir un autógrafo porque uno trae el uniforme.

–¿Recuerda algún día que haya salido abucheado porque le fue mal en el partido?

–Sí, es parte del juego. La gente aplaude y abuchea.

–¿No le cala? ¿Nunca se ha ido a la banca sintiéndose pésimo?

–Si las cosas salen mal, claro, pero no por lo que sucede en las gradas, sino por mis actuaciones, por no poder ayudar al equipo. Lo de las gradas va y viene.

–¿Cuál ha sido el peor partido de su vida?

–Híjole, ha habido tantos que la verdad no sé. Para mí las cosas nunca han estado grises; baja el nivel sí, pero quien no está consciente de eso y piensa que todo el tiempo las cosas van a salir bien, está equivocado. Tiene que haber altas y bajas para nivelar y que el juego tenga interés, porque si todo marcha bien no hay emoción.

–¿Qué siente ahora cuando ve sus fotos de cuando tenía 20 años? Lucía más delgado, usaba el cabello largo y estaba recién llegado a Grandes Ligas.

–Nunca las veo, no miro hacia atrás. Me gusta hablar de lo que está pasando en el momento, de lo que tengo en el presente.

–¿Se ha quedado con ganas de algo en el beisbol?

–A lo mejor haber permanecido unos dos años más en Grandes Ligas, pero llegó el momento de dejarlas porque para mí era difícil realizar las seis semanas de entrenamiento. El tiempo no se detiene, sigue adelante y considero que si tengo la oportunidad de seguir jugando debo aprovecharla.

–¿Cuánto tiempo más permanecerá en el beisbol?

–Vivo el momento, lo que sucede, es difícil saber cuándo. Puede ser que me vaya este año o el próximo, no sé.

–¿El retiro sería la decisión más dolorosa de su vida?

–En Grandes Ligas lo pensé un poquito, pero consideré que era el mejor momento; al principio lo sentí mucho, pero con el paso del tiempo lo olvidé. Creo que cuando me retire en México va a ser igual; de momento lo voy a extrañar, y después se me pasará.

–Si comparamos su vida con el beisbol, en Grandes Ligas tuvo sus nueve entradas; en México se encuentra en extrainnings y está prolongando la duración de este juego, que deberá de terminar con un ganador, porque en este deporte no hay empates.

–Siempre he tratado de terminar ganando, pero a veces se hacen planes y no se realizan.

–Le está lazando al tiempo y está tratando de dominarlo.

–A lo mejor sí. Hay que buscar la forma, eso hago, tratar de engañarlo de someterlo.

–¿El tiempo es el bateador más fuerte que le ha tocado enfrentar?

–Sí, en el beisbol, no en la vida, porque ésta sigue adelante y disfruto cada momento, más si estoy en el beisbol. Pero sí, sigo jugando y ya es lo que me queda enfrentar, el tiempo que no para.

Caminan igual, se paran igual

Beatriz Pereyra

MEXICALI, BC.- Cuando Fernando Valenzuela Burgos nació, el 30 de septiembre de 1982, su padre, el lanzador zurdo Fernando Valenzuela, ya había jugado su segunda temporada completa con los Dodgers de Los Ángeles, equipo ligamayorista con el que un año atrás se coronó campeón de la Serie Mundial y obtuvo el trofeo Cy Young, así como el premio al Novato del Año.

Veinticuatro años más tarde, padre e hijo se juntaron en un campo de beisbol: el 29 de octubre de 2006, ambos peloteros vistieron el uniforme de los Águilas de Mexicali. El Toro –dos días antes de cumplir 46 años– abrió el partido. El Torito –de 24 años– cubrió la primera base.

De aquel juego que Mexicali perdió 5-4 ante los Mayos de Navojoa, Fernando salió sin decisión, pero su hijo tuvo un día espléndido: bateó de 4-3, con un home run, una carrera producida y una anotada. Fue imposible ignorar el histórico acontecimiento que por primera vez se presentó en la Liga Mexicana del Pacífico.

Dos figuras casi idénticas en el mismo terreno: los dos zurdos. Fernando Valenzuela Burgos mide apenas tres centímetros menos que su papá y pesa siete kilos más, pero su cuerpo es copia fiel y exacta del de El Toro.

–¿No lo conmovió ver que su hijo compartía con usted el campo de juego? –se le pregunta a Fernando Valenzuela.

–No, es un compañero más.

–Pero es su hijo, lleva su nombre, también es jugador de beisbol.

–¿Y qué quieres que haga?

–¿No se ve reflejado en él?

–No. Desde que era chico y le preguntaban de mí dijo: mi papá es mi papá y yo soy yo. Lo que él logre no lo va a hacer por mi ayuda, será por su cuenta.

–Supongo que ya hasta se habrán fastidiado de que se los digan, pero mire: caminan igual, se paran igual, tienen la misma cara y el mismo cuerpo.

–Él está en este deporte y le deseo suerte, eso es todo.

–Es difícil no relacionarlos, hasta le dicen El Torito.

–Así le dicen, pero yo no. No me desagrada que lo identifiquen conmigo y fue bonito compartir con él equipo y campo.

“Cuando mi hijo –dice El Toro– comenzó en el beisbol profesional, hace cuatro años, pensé que podríamos coincidir en el terreno de juego y así ocurrió. Si los dos estamos en este deporte significa que yo sigo aún aquí, y eso se me hacía imposible. No creí que me mantendría tantos años jugando para tener esta oportunidad de estar con él en un juego. Yo lo había visto jugar desde las gradas, pero nunca habíamos compartido un dugout; a lo mejor a él sí le llegó más que a mí”.

–¿Él se lo comentó?

–No, pero en mi primer juego me dijo: papá voy a batear para ayudarte. Le fue bien y pudo ayudarme; ese día logró pegar tres hits, uno de ellos fue home run. A la gente después empezó a caerle bien. En otro juego, en Guasave, bateó un hit y un cuadrangular.

–¿Cómo le dice a usted en la banca? ¿Papá o Fernando?

–Me dice papá y me pregunta cómo estuvo su swing, y si el pitcheo estuvo arriba o abajo. Y yo le digo que estuvo bien, porque en ese momento no puedo bajarle el ánimo. Al día siguiente o después del juego le digo: mira estuviste mal, agarraste demasiados lanzamientos por la zona de strike, tienes que hacer swing o no. Pero esos comentarios se los hago después de los encuentros; no sería correcto hacérselos en el momento, sólo lo confundiría más.

El Toro dice que su esposa, Linda Burgos, asistió a verlos jugar, pero no recuerda si fue al primer juego o al segundo. Refiere que nadie en la familia comentó nada del tema, porque en la casa de los Valenzuela no se habla nunca de beisbol: “Imagínese, nos van a decir ya cámbienle no, ya aburren”.

El 11 de diciembre pasado, Valenzuela Burgos fue dado de baja del roster de Mexicali debido a que se resintió de una lesión en los dedos índice y medio de la mano derecha, que sufrió durante un partido contra los Venados de Mazatlán cuando se barrió en la primera base. Como jugó en calidad de extranjero (nació en San Pedro, California), su lugar fue ocupado por el pitcher estadunidense Justin Reid.

El Torito dejó sus números en .260 como promedio de bateo. Conectó cuatro home runs y produjo 16 carreras en los 27 turnos que tomó en 39 juegos en los que se ponchó en 19 ocasiones y recibió siete bases por bola.

Fernando Valenzuela Burgos se encuentra en su casa en Los Ángeles, donde se alista para reportarse en febrero a los entrenamientos de primavera con los Medias Blancas de Chicago, equipo del cual es prospecto y donde busca la oportunidad de debutar en Grandes Ligas.

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¡La ASOCRODE tendrá Presupuesto de la CODESON!

•    Los comunicadores deportivos sonorenses celebran grato Desayuno Navideño teniendo de invitado de honor a Ricardo Solís, notable lanzador del béisbol mexicano y coach de bullpen de los Naranjeros, además de candidagto al Salón de la Fama.
•    Ingresan nuevos miembros y en la reunión intercambia regalos beisboleros.
•     Los cronistas anuncian su VIII Congreso estatal en SLRC.

Por Jesús Alberto Rubio
jarubio@guaymas.uson.mx

¡Más que excelente!

No se puede calificar de otra manera: El IV Desayuno Navideño de la Asociación Sonorense de Cronistas Deportivos (ASOCRODE) resultó todo un éxito y esta ocasión teniéndose de invitado especial a Ricardo Solís, notable lanzador del béisbol mexicano y ahora coach de bullpen de los Naranjeros de Hermosillo.

Además, la reunión manifestó expresiones de fraternidad e intercambio de regalos beisboleros y cifradas expectativas de fortalecer a la organización de comunicadores deportivos sonorenses.

Ricardo Solís, sólido candidato a ingresar en julio próximo al Salón de la Fama del Béisbol Profesional en México, sin duda enalteció  con su presencia el encuentro de este grato sábado 23 en el salón Señorial del Hotel Gándara de Hermosillo.

Por otra parte, la gran noticia, sin duda, corrió de parte de Cristóbal Vargas, representante de la Comisión del Deporte en el Estado (CODESON), en cuanto a que a partir del 2007 asignará a la ASOCRODE un presupuesto tal y como sucede con las demás asociaciones deportivas estatales, lo que fue recibido con gran beneplácito entre los presentes.

“El director general de la CODESON, CP Carlos Rodríguez Freaner, ha considerado otorgar un significativo respaldo oficial anual para el óptimo desarrollo de las actividades que lleva a cabo esta organización; ello, en reconocimiento y apoyo por el impulso que da a la promoción del deporte”, expresó el coordinador de Deportes en Municipios.

El presidente de la ASOCRODE, Jesús Arturo Llánes Camacho, agradeció el anuncio de  Cristóbal Vargas refrendando el compromiso de los cronistas deportivos de continuar desde toda trinchera el apoyo al desarrollo del deporte sonorense.

En su mensaje hizo un recuento de las actividades realizadas este año a partir de su designación como dirigente de la asociación en el VII Congreso Estatal celebrado en Puerto Peñasco en marzo pasado; la III Asamblea Estatal y I Regional, la VII Ceremonia de Premio al Mérito y entrega del Galardón “Carlos Andrés Vázquez Castro” al Mejor Comunicador Deportivo del Año en Sonora, así como el IV Desayuno Navideño.

También agradeció el respaldo decisivo por parte del Comité de Apoyo de la ASOCRODE que encabeza José Eradio Burruel Tánori donde despliegan una gran colaboración la maestra Reyna Lozano de Balderas, Fernando Andrade Domínguez y el Lic. Alfonso Romero Huerta, presentes en la reunión, entre otras personalidades del deporte.

Francisco “Paco” Salazar manifestó su interés y decisión de formar parte del Comité de Apoyo, en tanto Francisco Mouet, notable manager-entrenador y parte del staff del Club Naranjeros de Hermosillo se incorporó al comité directivo de la asociación.

Ahora en mn mi calidad de presidente del Comité Elector del Salón de la Fama, felicité a Ricardo Solís por su gran trayectoria en la pelota profesional mexicana, advirtiendo sus posibilidades de lograr un nicho de oro en el Salón de los Inmortales.

Al tener la presencia del Comité Elector del Salón de la Fama del Béisbol en Guaymas, Asención “Tibo” Sánchez Vázquez, también abordé el tema de la reciente investigación que lleva a cabo el historiador César González, quien señala con datos fidedignos que de acuerdo a su investigación la fecha más remota de los orígenes del béisbol en el puerto sonorense data de 1867 y no de 1877 como tradicionalmente se ha dicho.

“Tibo” Sánchez habló del proyecto de llevar a cabo una ceremonia oficial de revelación de una placa que oficialice la fecha de la introducción del béisbol a Guaymas, incluso, de otra más en el lugar donde estuvo el desaparecido estadio “Abelardo R. Rodríguez, así como ampliar la nomenclatura de las calles del puerto con nombres de  peloteros nativos como Pancho Campos, Miguel Ojeda, Alfredo “Yaqui” Ríos, entre otros.

En el IV Desayuno Navideño también se anunció la próxima celebración del VIII Congreso Estatal de la ASOCRODE a efectuarse en San Luis Río Colorado, así como la de un Congreso Internacional de la Federación Mexicana de Cronistas Deportivos (FEMECRODE) y cuya sede será Colima, Colima.

A nombre del presidente de la FEMECRODE, Prof.. Francisco Javier Virgen, el vicepresidente Carlos Casillas Alvarez habló sobre quiénes integran a la organización y el papel y compromiso profesional de la crónica deportiva nacional, además de expresar los parabienes a todos los presentes por un mejor 2007, además de felicitar el desarrollo que presenta la ASOCRODE.

En el intercambio de regalos, hubo de todo: pelotas autografiadas por Ricardo Solís, libros de béisbol, posters, tasas, pins, CD´s, una pintura del lugar donde se jugó por primera vez béisbol en Guaymas, camisetas de los Ostioneros de Guaymas, una réplica de la placa a Eradio Burruel cuando pusieron su nombre al estadio de béisbol, de Mazatán, ente otros detalles, además de que se tomó la Foto del Recuerdo.

En la reunión también estuvieron presentes esposas de miembros del comité de apoyo, el joven cronista Alexis Sánchez; Rafael “Falo” Ibarra”, recientemente homenajeado en la VII Ceremonia de Premio al Mérito; el cronista Felipe Silva Durazo y Manuel Torres Rivera, Presidente Honorario de la Asocrode, entre otros invitados.

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La gran noche de Ronnie

Al Bat

Por Jesús Alberto Rubio
jarubio@guaymas.uson.mx

003.jpgInolvidable: Si de emociones se trata, olvídese, tan sólo de recordar la noche del viernes pasado cuando el gran “Ropero” de Empalme, Ronnie Camacho compartió gratos momentos con la crónica organizada de Sonora.

Qué sentimiento, entrega, alegría, todo conjugado en unos instantes, cuando estuvo presente en la VII Ceremonia de Premio Al Mérito donde se homenajeó a once personalidades del deporte.

Sin duda, como todo un “caballo” lució esa noche el tremendo tronquero miembro del Recinto Sagrado de los Inmortales y ya sabe usted, el mejor jonronero de su tiempo, pero para que le cuento lo que usted ya se sabe al dedillo de él.

Y su mensaje, sensible, felicitando a los homenajeados y nosotros sintiéndolo de la misma forma. Indudable: Ronnie engalanó y se llevó la noche de la ASOCRODE.

Sus palabras, sabias: “Estos momentos de nuestras vidas, son los mejores que uno puede tener para poder ver realizados los esfuerzos que de una u otra manera logramos cumplir.

Sí, un compromiso con la sociedad, familia, con ustedes, los medios de difusión, que al fin de cuentas son los que nos evalúan las actuaciones de cada uno de nosotros.

Con este reconocimiento se llega al final; el sueño se convierte en realidad, con metas alcanzadas y qué mejor haberlas visto en vida y llegar a ser elegidos dando a la sociedad la satisfacción de cumplimiento a lo largo de una trayectoria en el deporte como personas de bien, útiles y positivas.

Es por eso que ahora que estamos reunidos en este acto, les pido que porten con dignidad este nombramiento, Deportistas de Mérito, que no me cabe la menor duda lo harán para ser considerados como un ejemplo a seguir.

En lo personal, agradezco este reconocimiento porque estamos en mi tierra, porque aquí nací, porque aquí vivo y por nada cambiaría mi Estado y mi querido pueblo de Empalme, ¡gracias!”.

Y se imaginará el sentimiento que arropó a todos los presentes y en especial a su señora esposa, Blanca Sosa de Camacho.

¡Mi Sangre”

El mismo tenor se manifestó, pleno en regocijo, entre todos los presentes que llenaron el auditorio del Centro de las Artes de la Universidad de Sonora….¿o no es así mi querido doctor Vicente Arturo Carranza Fernández?

Vicente Arturo, “Mi Sangre”, ligado al béisbol y un experto en la Medicina Deportiva con grandees amigos en la pelota profesional, verá usted, hizo viaje ex profeso desde la bella Magdalena de Kino para estar presente en la inolvidable ceremonia.

Ismael Villacarra

Bueno, qué decir de Ismael Villacarra Vergara, ni más ni menos que el ganador este año del galardón “Carlos Andrés Vázquez Castro” como el Mejor Comunicador Deportivo del Año por Trayectoria.

Villacarra, durante 20 años fue la voz oficial de los Membrilleros de Magdalena en la Norte de Sonora y quiero decirle que desde 1973 es miembro del comité elector del Salón de la Fama del Béisbol Profesional en México…¡nomás!

Gipsy…

Muy bien, Gipsy: en efecto, es Chris Roberson y no Robertson y si todo va bien, pronto volverá al line up de los Naranjeros. (lesión en un meñique).

Sigue el secreto con Gipsy y si me espera unos días, como un bonito regalo navideño le diré de quién se trata…¿de acuerdo?

Pero, qué expectación; no se me mueva, que este martes que se abre serie contra Culiacán, el Vinny habrá de abarrotar la grada en el Espino y entonces si que por privilegio la franquicia y afición Naranjera no va a parar.

Es tanta la emoción del oaxaqueño que ahora habla de que si todo resulta bien y Hermosillo es campeón, caray, podría jugar una temporada más la próxima temporada, imagine eso.

Hay Castilla para rato, pues. Y así se ha visto en su programa de entrenamiento previo a su debut en este invierno, de modo que ¡bien mi Vinny!

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El Montana no era buque de guerra

Al Bat

Por Jesús Alberto Rubio
jarubio@guaymas.uson.mx

montana.jpg¡Bien, bien y bien!: César González, historiador de béisbol, mediante exhaustiva investigación nos da nueva luz sobre los orígenes del béisbol en Sonora y particularmente en Guaymas.

Sin duda, la documentación, del todo fidedigna por la seriedad y responsabilidad que César imprime a todo lo que hace –su sello y característica de casa– abre un nuevo paradigma y deja atrás algunos mitos a través de su contribución histórica en torno a esta relevante temática.

Lo que llama la atención, sobremanera, es el hecho de que no fue en 1877 cuando se jugó por vez primera béisbol en Guaymas, sino probablemente diez años antes, de acuerdo a los datos que arroja su trabajo, lo que nos habla de una fecha todavía más distante a la que manejan aquellas plazas que se adjudican ser la Cuna del Béisbol de México.

Bien. Antes de introducirnos a su investigación, resulta del todo pertinente leer los que nos plantea sobre el desarrollo de su trabajo:

Veamos:

“¿Cómo está?, lo saludo con afecto: Le escribo porque he estado trabajando fuerte en la investigación sobre los orígenes del béisbol en México, específicamente en lo que se refiere al estado de Sonora. Por ello le envío este documento, en el cual he estado trabajando hace varios meses.

En él, planteo la situación del Montana probando con distinta documentación que el barco estaba hundido en la fecha en la que Miguel Durazo afirma que se celebró aquel juego de Mayo 1877. En el documento podrá encontrar las referencias a las fuentes que confirman esto.

Esta información del Montana la tengo desde hace ya varios meses. Sin embargo, no quería entrar a escena simplemente tumbando la versión del Montana. Quería aportar algo positivo. Y afortunadamente, se ha encontrado. Los sonorenses jugaban al béisbol desde 1867. También presento las pruebas, con fotografías incluidas.

Este documento es suyo, puede usted citarlo y reproducirlo de la manera en que crea pertinente. Por supuesto, citando las fuentes. Estas fotografías que vienen en el documento la obtuve a través del archivo de la Universidad de Santa Clara, California. Me hicieron especial énfasis en referir debidamente el crédito a la institución.

Creo que, en lugar de festejar los 130 años del arribo del Montana, podemos celebrar los 140 años de los Sonorenses jugando al béisbol.

Pretendo comenzar a circular este documento y en los próximos días pienso presentarlo a Magdalena Rosales Ortiz, directora del Salón de la Fama del Béisbol Profesional de México, además de otras líneas que estoy trabajando. Quise enviárselo primero a usted, porque sé que trabaja en los festejos del 130 aniversario y no me gustaría publicar nada antes de conocer su opinión sobre el documento.

Revisión de periódicos

Estos resultados que le muestro aun son preliminares. Hay un gran vacío informativo que me intriga. He revisado colecciones de periódicos sonorenses de los años 1860s y 1870s de Guaymas, Ures, Hermosillo y Alamos sin hallar una sola referencia al béisbol. Planeo en un futuro cercano viajar a Sonora a realizar investigación por allá, tratar de localizar descendientes, revisar archivos. En fin, seguir buscando pistas que funcionen con la versión.

Y mi investigación sigue por otros lados también. Hace apenas un par de días encontré una nota periodística en un periódico de 1869 sobre un juego entre un club de Brownsvill, Texas jugando contra otro de Matamoros, Tamaulipas. Estoy comenzando el proceso de verificar los elementos de la historia.

De nuevo, le agradezco sus palabras. Y espero que esta investigación no mitigue el buen empeño de celebrar la historia del beisbol en Sonora.

Le mando un saludo afectuoso.

César González.

PD: (Al calce, aparecen de nuevo las dos fotografías con sus respectivos pies de grabado).

LOS BEISBOLISTAS SONORENSES EN CALIFORNA EN 1867
Y EL MITO DEL MONTANA

César González Gómez
Historiador del Beisbol Mexicano
gutogonz@gmail.com

El béisbol sonorense ha tomado un lugar de privilegio en la escena nacional. Indudablemente, es uno de los estados en donde este deporte se vive con mayor pasión y donde la producción de peloteros es vasta y constante. Sin embargo, la información sobre los orígenes del juego en Sonora han sido confiadas a una versión aceptada por todo el medio nacional, pero inconsistente y poco investigada.

El objetivo de este trabajo es aclarar los mitos que se han formado en torno al tema y sacar a la luz los resultados preliminares de una investigación que está situando los orígenes del béisbol sonorense unos 10 años antes de lo que originalmente se creía.

LA VERSIÓN ORIGINAL

Durante mucho tiempo se ha considerado que, durante el mes de Mayo de 1877, llegó el buque militar Montana a Guaymas y los marinos pidieron permiso para descender, limpiar un terreno aledaño (la entonces Plaza de las Carretas, hoy Museo Histórico) y comenzar un juego desconocido para los habitantes locales: el beisbol.

Esta versión fue difundida por primera vez en el libro El Beisbol en Sonora de Miguel Durazo. Este mismo testimonio manifestaba que los habitantes, que rápidamente se habían aglomerado alrededor del evento, soltaron “una alegre carcajada” cuando el receptor se puso la careta y adoptó su posición habitual.

Durazo obtuvo estos datos por medio del testimonio oral de don Torcuato Marcor, supuesto testigo presencial del histórico juego que, según su dicho:

“Fue sostenido entre los mismos marinos del buque ‘Montana’ que se dividieron en dos partidos. Desgraciadamente, el ‘Montana’ se incendió en la Bahía del puerto (de Guaymas) el año de 1878. El ‘Newbern’ fue la otra unidad que sustituyó al ‘Montana’ en sus viajes a nuestro puerto, y como todas estas unidades, así como el ejército de tierra tiene organizados sus equipos, también el ‘Newbern” traía el suyo y por consiguiente también bajaron a tierra a jugar el famoso juego”.

Miguel Durazo concluye la versión del Sr. Marcor estableciendo enfáticamente que Guaymas es “la Cuna del béisbol Mexicano”.

Sin embargo, luego de investigar diversos datos podemos llegar a la conclusión de que estos elementos no pueden ser parte del mismo evento, y que la versión está mal o, incluso, puede ser apócrifa.

Cabe enfatizar que don Torcuato Marcor nació en 1867 y el libro de Miguel Durazo, que incluye su testimonio, se editó en 1946. Al momento de hacer su colaboración, el Sr. Marcor rondaba los 80 años. Recordaba un evento ocurrido casi 70 años atrás.

EL MONTANA NO ERA UN BUQUE MILITAR

Según el S. Marcor el Montana era un buque militar. Lo hace patente en dos pasajes de la historia. El primero, cuando dice que “le tocó en suerte conocer algunos buques de la marina de guerra del Tío Sam, quienes hacían sus viajes al puerto periódicamente y en uno de esos viajes llegó el ‘Montana’”. Posteriormente establece que, “todas estas unidades, así como el ejército de tierra tiene organizados sus equipos”.

El primer error detectable en la versión es que el Montana no era un buque militar. En los registros históricos de la Marina de los Estados Unidos el primer buque militar que llevó el nombre “Montana” se puso a flote hasta el mes de Abril de 1905.

En realidad, el Montana que viajaba a Guaymas era un vapor que transportaba carga, correo y pasajeros. Su ruta iba desde San Francisco, California, entrando al Mar de Cortez. Pasaba por puertos mexicanos como La Paz, San Blas, Guaymas o Mazatlán y llegaba hasta el delta del Río Colorado. Posteriormente, regresaba por la misma ruta haciendo las mismas escalas.

El servicio de buques de vapor que, como el Montana, viajaban de San Francisco a los puertos mexicanos facilitaba el traslado de los habitantes del noroeste de México a esa ciudad californiana para estudiar o para hacer negocios.

EL MONTANA NO EXISTÍA EN 1877

El error más grave que tiene esta versión es sostener que el Montana existía en 1877. La confusión sobre la fecha del hundimiento de este navío ha dado lugar a varias versiones. Según Durazo, “el Montana se incendió en la bahía del puerto (de Guaymas) en 1878”.

Alfonso Iberri en su libro el El Viejo Guaymas coincide con Durazo en que el “Montana se incendió dentro de la bahía a poco de haber levado el ancla para dirigirse a San Francisco en 1878” . Angel Encinas en su libro El Beisbol en Hermosillo cita un documento dirigido al gobernador del estado informando del siniestro y afirma que “no fue en el año de 1878 sino en el mismo 1877, la noche del 14 de Diciembre”.

En realidad, el incendio y hundimiento del Montana ocurrió la noche del 14 de Diciembre de 1876. Es decir, que el Montana tenía casi 5 meses hundido en la fecha en que el supuesto juego histórico ocurrió.
Para corroborar la fecha podemos citar diversas pruebas. El diario San Francisco Alta reportó la noticia en su edición del 20 de Diciembre de 1876 y esa misma nota fue reproducida por el New York Times ocho días después.

Asimismo, la Biblioteca Mandeville de la Universidad de California en San Diego custodia la última bitácora del Montana que registró todo lo sucedido en el buque desde el 15 de Julio hasta el 14 de Diciembre de 1876.

El Archivo General de la Nación aloja en su acervo los registros de tráfico marítimo del puerto, en donde se pueden consultar fechas de entradas y salidas, así como listas de pasajeros. Según ese registro el Montana entró y salió de Guaymas el mismo 14 de Diciembre de 1876 con Wenceslao Iberri como único pasajero. No volvió a aparecer en registro alguno posterior a esa fecha.

El New York Times registra que el Montana salió de Guaymas a las 10:30 de la noche con rumbo al delta del Río Colorado. A las 11:30 P.M. se percibió humo saliendo de uno de los ventiladores. El capitán George Douglas condujo la nave hacia el Cabo Haro para iniciar el desembarco del único pasajero a bordo y de la tripulación, quienes llegaron a salvo a tierra. Sin embargo, la carga que era transportada se perdió en el incendio.

No queda la menor duda. El Montana se hundió la noche del 14 de Diciembre de 1876. Por lo tanto, no estuvo en Guaymas en Mayo de 1877.

LA CARETA DE CATCHER

Otro de los elementos que restan veracidad a esta versión es el supuesto uso de la careta de catcher en Mayo de 1877. En el testimonio original se menciona que la careta del receptor “causó la admiración de toda aquella inmensidad de gente reunida en el lugar de los hechos”.

Más adelante vuelve a enfatizarse la hilaridad que este aditamento despertó en la concurrencia cuando “el catcher se colocó la famosa ‘careta’ cosa que al verlo en su posición habitual y con este adminículo en la cara, se dejó oír una alegre carcajada; nadie podía creer cómo el catcher con un estorbo así delante de sus ojos, pudiera ver con claridad la pelota”.

Al revisar la historia de la careta de catcher, encontramos que este aditamento fue inventado por Fred Thayer, receptor del equipo de beisbol de Harvard como protección ante otro gran invento de esos años: el lanzamiento de curva.

La mascara de receptor fue usada públicamente por primera vez el 12 de Abril de 1877 en Harvard. Esto es apenas un mes antes de su supuesto uso en Guaymas en Mayo de ese mismo año.

La historia de la careta es el resultado del trabajo que ha hecho Tom Shieber, curador especialista en aditamentos del Salón de la Fama de Beisbol en Estados Unidos. Aquella careta que se usó por vez primera en Harvard está hoy en exhibición en el museo de Cooperstown.

Es posible, más no probable que la careta haya sido tan popular como para estar en Guaymas un mes después. Posible solamente por el hecho de haber sido ya presentada al público. Improbable porque la evidencia más temprana de la comercialización de la careta se remonta al 16 de Agosto de 1877, cuando apareció en un diario el anuncio de la compañía Peck & Snyder ofreciendo este artículo en 3 dólares. Se trataba de una versión pirata, pues su inventor aun no vendía la patente. Fred Thayer lograría vender la patente de la careta a la compañía Spalding hasta el año siguiente.

La careta ya se usaba en Mayo de 1877, pero para haberse usado en Guaymas en aquel supuesto juego histórico, tendría que haber más de una careta en existencia, haber cruzado todo Estados Unidos desde el área de Boston, en la costa Este, hasta San Francisco del otro lado del país, y luego embarcarse hasta Guaymas. Todo esto, en poco menos de un mes. Complicado.

PRIMEROS INDICIOS DEL BEISBOL JUGÁNDOSE EN SONORA
Surge entonces, una pregunta obvia. Si ha quedado demostrado que el beisbol no fue instruido en Sonora por los marinos del Montana, entonces ¿cómo llegó?

Al revisar los apellidos de los peloteros en las evidencias más tempranas de beisbol en Guaymas encontramos que la gran mayoría pertenecían a familias prominentes. Analizando el club Guaymas de 1892, del cual sobreviven imágenes, encontramos apellidos como Iberri, Cañez, Boido y una serie de apellidos norteamericanos de no menos prosperidad.

Si el factor común entre estos apellidos es pertenecer a la élite social, quiere decir que su aprendizaje del beisbol no vino de una exhibición pública de un puñado de marinos. De haber sido así, esos primeros vestigios nos darían peloteros más heterogéneos en la escala social.

En realidad, el beisbol se aprendió gracias a familias que enviaron a sus hijos a estudiar a Estados Unidos. Al regresar aquellos jóvenes sonorenses a su tierra iniciaron la proliferación de este deporte. Siendo una novedad traída por la más alta cúpula social, se convirtió en una diversión exclusiva, en una moda que podía ser reflejo del roce social. El béisbol era un deporte asociado al progreso como todo lo que rodeaba a la cultura americana. Similar patrón siguieron otros países como Cuba o Venezuela.

Por ejemplo, al revisar los reportes del primer juego entre Guaymas y Hermosillo en 1892 hay cuatro peloteros que habían cursado sus estudios en el Santa Clara College de California.

Por Guaymas estaban Carlos Cáñez y Jorge Luis Boido. Por Hermosillo, los hermanos Eduardo y Rafael Ruiz, tal como se puede constatar en el Catálogo de estudiantes del Santa Clara College de Agosto de 1888 a Junio de 1889.

Los cuatro debieron haberse conocido en Santa Clara e incluso jugar béisbol juntos en California antes de hacerlo en Sonora.

Cabe mencionar que a los hermanos Ruiz se les atribuye en el libro El Beisbol en Hermosillo la introducción del juego a esa ciudad alrededor del año 1885, luego de haberlo aprendido en Santa Clara.

EL BEISBOL Y LOS ESTUDIANTES MEXICANOS LLEGAN A CALIFORNIA

Esto conduce a remontarse en el tiempo siguiendo el rastro de los estudiantes mexicanos que partían hacia California a recibir una mejor educación y que, tarde o temprano, tendrían su coincidencia con el béisbol.

El Santa Clara College, hoy Santa Clara University, está localizado en el condado de Santa Clara en el área de la Bahía de California muy cerca de San Francisco.

La fiebre del oro que se desató en 1848 en California motivó la migración de gente de todas partes de Estados Unidos, incluidos habitantes del noreste de ese país, quienes llevaron el popular juego de béisbol hasta la costa oeste.

Los primeros indicios del juego en California datan de 1858 y el primer cotejo sostenido por 2 equipos debidamente organizados se reporta el 22 de Febrero de 1860. Todo esto, en la ciudad de San Francisco.

Al momento en que aquel primer juego ocurrió, había nueve estudiantes mexicanos inscritos en el Santa Clara College. Entre ellos, 4 sonorenses. También cursaba sus estudios un mazatleco: Saturnino Ayón.

En 1861 estalló la Guerra Civil en Estados Unidos, lo que propició que el béisbol dejara de ser practicado de manera organizada, pasando a ser una diversión en los momentos de ocio para los soldados en los campamentos.

No sería sino hasta el verano de 1866, ya concluida la Guerra Civil, cuando se reanudaría la fiebre por el juego en la zona de la bahía de California.

Esta euforia motivó que, en Agosto de 1866, se creara la Convención de Base Ball del Pacífico, que buscaba agrupar bajo un mismo estándar de reglas a los equipos que habían surgido en la zona. Entre esos clubes se integró el “Original” de Santa Clara. Como sus representantes acudieron Joseph Wiley y Saturnino Ayón. Es esta la evidencia más temprana que se conoce relacionando a un mexicano con el béisbol.

Ese mismo año de 1866, la cifra de estudiantes mexicanos en el Santa Clara College ya se había incrementado hasta 35, de los cuales 23 procedían de Sonora.

Ante este aumento de la comunidad mexicana en el colegio y con Saturnino Ayón como vicepresidente del equipo era normal que más mexicanos se interesaran en el béisbol y comenzaran a practicarlo.

La primera evidencia de mexicanos actuando en un juego de beisbol data del 9 de Abril de 1867 publicada en el periódico Alta Californian de San Francisco. En dicha nota, Saturnino Ayón, envía una aclaración al editor del periódico corrigiendo una publicación anterior. Ayón pide que le permitan “rectificar un anuncio concerniente al resultado del reciente partido de beisbol jugado en San José. El juego fue disputado entre el ‘Excelsiors’ de San Francisco y el ‘Original’ del Santa Clara College. En el anuncio al que me refiero la victoria ha sido concedida al ‘Original’. No ambicionamos falsos honores, y no sería más que justicia para nuestros oponentes y para nosotros mismos que la corrección sea hecha.”

Junto a este arranque de honestidad, Ayón envía el “box score” del partido, en el cual puede notarse que él mismo fungió como lanzador y se desempeñó como segundo bat. Y puede notarse también que quien defendió la segunda base fue Adrián Cubillas, nativo de Hermosillo, Sonora. Es esta la primera evidencia histórica de un sonorense jugando al béisbol.

El alto carreraje era característico de una época en que la técnica no estaba depurada y donde, además, aun no se utilizaba el guante de fildeador. En el “box score” referido, el club “Excelsiors” derrotó al “Original” 56 carreras a 45. Ayón anotó 3 carreras, mientras que Adrián Cubillas anotó 5.

Saturnino Ayón firma la nota el 7 de Abril de 1867 en el Santa Clara College en su calidad de Vicepresidente del “Original Base Ball Club”.

La ascendencia mexicana en este equipo parece estar presente en otros nombres que aparecen en el “box score” de aquel duelo. Manuel Torres jugó la primera base y, en el Catalogo de estudiantes del Colegio, se registra a Bodega, California como el lugar de su procedencia. Lo mismo sucede con Ignacio Malarin y Manuel Wolter, ambos procedentes de Monterey, California.

Tanto Saturnino Ayón como Adrián Cubillas se graduaron a finales de Junio de 1867 y regresaron a México. Ayón radicó en Guadalajara donde inició sus estudios en Derecho.

Los primeros peloteros mexicanos que conoce la historia quedarían impresos para siempre en dos fotografías que residen en los archivos de la Universidad de Santa Clara. En la primera de ellas aparecen Saturnino Ayón y otros dos peloteros del equipo. El originario de Mazatlán mira ligeramente hacia su derecha, su tez es morena clara, y usa un bigote grueso pero bien recortado. Luce pulcro, su camisa esta completamente abotonada, a diferencia de sus compañeros. Con su mano derecha, sostiene una pelota, mientras que su compañero John Brown sostiene un bat.

En la otra fotografía, Adrián Cubillas de Hermosillo, también sale acompañado de otros dos peloteros: Manuel Torres y Fingal Hinds. El sonorense mira decididamente a la cámara, sus piernas cruzadas y con ambas manos sostiene un bat. Su tez parece blanca, usa una barba estilo Abraham Lincoln y su pelo parece de color claro.

La esmerada organización de este club puede constatarse en la confección de sus uniformes. Los seis peloteros que aparecen en ambas fotos usan una gorra con visera que se asemeja más a lo que hoy usan los policías, que a la típica gorra de béisbol. Una estrella de cinco puntas en la gorra parece la señal distintiva del equipo, pues este elemento se repite en la hebilla del cinturón. Las camisas se ven gruesas, como de manta, en color claro. Los pantalones son en color oscuro y parecen también de un material grueso. El calzado parece confeccionado para su uso deportivo. Son botas muy similares al calzado que hoy usan los boxeadores, con agujetas. Todos los peloteros capturados en la imagen, excepto uno de ellos, usan el mismo diseño en su calzado.
Los bates lucen más largos que los que se usan hoy, y en una de las imágenes los peloteros han acomodado tres almohadillas frente a ellos bastante similares a las actuales.

Imágenes históricas que quedarán guardadas para siempre en la memora gráfica del béisbol mexicano.

El regreso de Ayón y Cubillas a México no significó el fin de los peloteros mexicanos en el Santa Clara College. Un estudiante sonorense más, Fernando Guereña de Guaymas, se integró al equipo. En su edición del 24 de Noviembre de 1867, el periódico San Francisco Call reporta el primer juego por el campeonato del condado de Santa Clara, en el cual el “Original” derrotó 40 carreras a 7 al club “Accidentals”. Las condiciones climatológicas solo permitieron completar seis episodios. En el “box score” del juego, Fernando Guereña defiende el jardín derecho, batea como noveno en el orden al bat y anota 4 carreras.

La evidencia de que los sonorenses conocieron el beisbol 10 años antes del supuesto arribo del Montana es innegable.

Hasta el momento no se ha encontrado evidencia alguna de que estos personajes hayan practicado el beisbol a su regreso a México. Sin embargo, dado el nivel de organización que tenía el “Original”, su espíritu progresista y el entusiasmo con que practicaron el juego, es de suponerse que hayan continuado su práctica en México.

La evidencia más temprana de béisbol jugado en Sonora se remonta al año 1885 con los hermanos Ruiz en Hermosillo. Sin embargo, sabiendo que los sonorenses conocían el juego 20 años antes, es posible encontrar evidencia anterior a 1885 donde se demuestre la práctica del béisbol en Sonora.

Estos son los resultados preliminares de una investigación que puede conducirnos a la existencia del béisbol en Sonora desde el año del fin del Segundo Imperio en México.

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JL Castillo a entrenar a la altura

Decide el equipo del sonorense mejor concentrarse las seis semanas de entrenamientos en la altura de las montañas del Estado de México para su combate ante el camerunés Herman Ndoujou, programado para el 20 de enero próximo en Las Vegas, Nevada.

Temoaya, Estado de México. Debido a las intensas nevadas que han azotado en California, Tiburcio García y el resto del equipo decidieron de última hora que José Luis Castillo realice la etapa fuerte de su preparación en las montañas del Estado de México a 3 mil metros de altura y arribaron vía aérea el domingo por la noche procedentes de Hermosillo.

Castillo, doble campeón mundial ligero del CMB, tenía programado establecer su campamento en Big Bear, California, por seis semanas para su pelea que sostendrá el próximo 20 de enero próximo en Las Vegas, Nevada ante el camerunés Herman Ndoujou,(27-0, 23kos) segundo clasificado del CMB a 12 rounds, un encuentro de carácter eliminatorio de campeonato mundial superligero del CMB.

En la misma función que será televisada por HBO, el futuro rival del sonorense, el inglés Ricky Hartón disputará el titulo universal superligero de la FIB ante el colombiano Juan Urango.

“José Luis, trae una buena base de preparación, por las tres semanas que estuvo corriendo y metido en el gimnasio en Hermosillo, a si que desde el primer día, le programaremos carga de trabajo y ya para el fin de semana ya estará haciendo sesiones de sparrings”, comentó el entrenador Tiburcio García a su llegada a este frío poblado.

Agregó el entrenador que analizaron detenidamente todo el equipo el cambiar de ciudad de entrenamiento y concluyeron que la mejor opción era Temoaya, Estado de México, donde normalmente siempre se concentra el ex campeón mundial ligero.

“Era buena idea cambiar de sede de entrenamiento e irnos a California, pero a parte del problema de la nieve, la pelea ya esta cerca y lo que ocupamos es que José Luis Castillo, llegue al combate en una gran condición física y con mucha fortaleza y eso es lo que lograremos aquí en la altura”, explicó el también entrenador de Jorge “Travieso” Arce, quien actuará el 27 de enero en Anaheim, California y se entrenará junto con Castillo.

El reconocido entrenador afirmó que Castillo de 31 años de edad y récord de (54-7-1, 47 kos), no tendrá problemas para marcar el limite de la división en la que ahora peleará que es la de peso superligero.

“José Luis ya tenía dos años sacrificándose más allá del limite para marcar en la báscula el peso ligero(135 libras), pero ahora en su nueva división 140 libras, llegará mucho más fuerte a la pelea del 20 de enero y con menos desgaste físico para dar el limite en la báscula”, explicó Tiburcio García informó que este lunes Castillo corrió más arriba del Centro Ceremonial Otomí, en el lugar conocido como el Valle de Las Navajas a 3,800 metros a nivel del mar, donde estará corriendo por las mañanas por espacio de una hora, posteriormente en las tardes realizará sus entrenamientos en el gimnasio del poblado de Temoaya.

“Hemos trazado un plan metódicamente de entrenamiento día por día, semana por semana, para que José Luis vaya logrando la forma óptima para que llegue a su combate a un 100 por ciento física y mentalmente”, expresó García.

Castillo estará acompañado además del entrenador en jefe García, el preparador físico Héctor “Cadáver” Gastelum, el cheff Héctor Pavón, el médico Hugo Pasillas y tres sparring más.

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Diversos Apoyos y acciones brinda la DMD

•    Se priorizan y atienden las necesidades de la comunidad deportiva, asegura “Manolo” Leyva Cárdenas

Después de priorizar las diversas peticiones que la Dirección Municipal del Deporte ha recibido a lo largo de los últimos días, continúan atendiéndose conforme a lo planeado, confirmó el Director General del Deporte.

Premiación a la liga de ciclismo

    Jesús Manuel Leyva Cárdenas, titular de la dependencia, informó que la liga Municipal de Atletismo que preside el C. P. Guillermo Rosales Martínez recibió un apoyo en premiación por el orden de los mil 200 pesos para el desarrollo de la Carrera Pedestre Guadalupana, que el próximo domingo estará organizando en la distancia de 5 kilómetros a partir de las 09:00 horas con salida en el “Arrancón”, y teniendo como punto de llegada la plaza de los 3 Presidentes.

Abundó que igualmente se le gestionó ante la Dirección de Acción Cívica y Cultural el equipo de sonido, además de que se le facilitará todo el apoyo técnico con el fin de que de cumplimiento a su primer compromiso oficial, tras tomar recientemente las riendas de esta importante rama del deporte.

Apoyos a grupos de porras

“Manolo” Leyva agregó que también se apoyó a los grupos de porristas de las Escuelas Secundaria General “Francisco I. Madero” y Cbtis 40 a través de los profesores Armando Pérez e Hirám Castelo Torres con un camión y 3 mil pesos, respectivamente, como apoyo a su participación dentro del Concurso Estatal de Porras, que mañana sábado se desarrollará en la ciudad de Hermosillo.

Recordó que ambos grupos resultaron ganadores del concurso municipal de la especialidad desarrollado el lunes 20 de noviembre en el Estadio de Beisbol General “Abelardo L. Rodríguez”.

Aval al futbol de veteranos

“A la liga de futbol de veteranos le dimos el aval correspondiente para que en el mes de agosto del próximo año obtenga la sede estatal de este deporte y categoría como un reconocimiento a los excelentes resultados que han obtenido en los últimos años, por lo que Félix Enrique Güereña Reyes podrá solicitarla sin ningún problema en la Asamblea Estatal del próximo domingo”, indicó el funcionario.

Gestionan jabalina

El Director General del Deporte agregó que se envío vía fax al titular de la Comisión del Deporte del Estado de Sonora, C. P. Carlos Rodríguez Freaner, un oficio en el que se le solicita el apoyo de la dependencia estatal a su cargo para que el entrenador de atletismo, LEF Jorge Valentín Grijalva Hoyos, cuente con una jabalina de 600 gramos que le permita dar continuidad a la preparación de sus atletas con miras a los próximos compromisos oficiales, y muy particularmente de la destacada atleta Ana Sofía Salas, quien sigue mejorando sus resultados en eventos selectivos.

Pintarán paredes interiores del G. M.

Agregó que como parte de las gestiones que se hacen ante el sector privado, y gracias al apoyo del ingeniero Roberto Arballo, de la firma Embotelladora Pitic, en breve recibirán la pintura que les permitirá cambiar la imagen del interior de las paredes del Gimnasio Municipal, mismas que a principios de la actual administración fueron resanadas ante los inminentes daños que le provocaron el retiro de la publicidad utilizada en el marco del Cibacopa.

Se zanjeó periferia de la UDM

“Con el fin de tener un mayor control del acceso vehicular, por indicaciones del Presidente Municipal, licenciado Antonio Astiazarán, y gracias al apoyo que nos brindó la Dirección de Servicios Públicos Municipales, se zanjeó más de un kilómetros del área perimetral de la Unidad Deportiva, por lo que invito a los automovilistas a ser respetuosos de esos trabajos que nos permitirán garantizar más la seguridad de los deportistas, especialmente de los niños y los jóvenes”, dijo el funcionario municipal.

Se documenta segunda fase de la Olimpíada

Buscando evitar errores que pudieran provocar la no participación de los deportistas en la segunda fase estatal de la Olimpíada Infantil, Juvenil y Elite 2006-2007, la Dirección Municipal del Deporte, a través de su coordinador, Bernardo “Nayo” Salguero Ríos, se encuentra en proceso de recepción de documentos de los cuatro representativos de voleibol que a finales de enero del 2007 nos representarán en la fase estatal.
Leyva Cárdenas aclaró que la recepción de documentos será en la Codeson el próximo lunes, por lo que exhortó a directivos de este deporte, así como a los entrenadores y padres de familia a cumplir con esa obligación que de no atenderse, podría impedir la participación de los guaymenses en esos eventos oficiales.

Culmina el sábado regional de beisbol de la olimpíada

Finalmente recordó que dentro de las categorías 11-12, 13-14 y 15-16 años,  mañana sábado concluirá la fase regional de beisbol de la Olimpíada 2006-2007.
Al respecto, dijo que como sede se está cumpliendo con el pago del ampayeo, pintado de campos, hidratación y con el mantenimiento de los escenarios que se están utilizando, y agregó que tras cumplirse esa fase, los conjuntos del puerto que logren su calificación al evento estatal serán transportados y debidamente uniformados para el compromiso de Hermosillo, al igual que los de voleibol.

Apoyan a liga de béisbol

Con el apoyo en transportación a través de la Unidad del DIF fue apoyado también hoy viernes la Liga Municipal Infantil y Juvenil de Béisbol “Marineros” de Guaymas a cargo de Jesús Cambustón Espinoza.

Al respecto, Jesús Manuel Leyva explicó que el representativo de esa liga dentro de las categorías 9-10, 11-12 y 13-14 años tomará parte en el compromiso Navideño organizado por el Instituto Lasalle de Ciudad Obregón durante este fin de semana.

También al GYM Miranda

Con 500 pesos de gasolina fue apoyado también al representativo del GYM Miranda, que este fin de semana participará en el Torneo Estatal de Levantamiento de Potencia  a celebrarse en la capital sonorense, confirmó también el funcionario.

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